HOLA, Esta es mi experiencia.
En enero del año de 1999, tuve la oportunidad de ingresar a dar clases en el Cetis 37 en el turno de la tarde, yo estaba recién casada, con la necesidad y ganas de trabajar. Afortunadamente cubría todos los requisitos para poder ingresar al sistema y después de todos los trámites de rigor me aceptaron.
Tenia muchas ganas de trabajar dando clases, ya que mi papá también es profesor y creo que herede un poco su vocación. Ese primer día en la entrevista, que me hizo el director del plantel, la recuerdo muy bien, por que, yo creyéndome la muy conocedora y muy hábil para dar clases le comente, y si acabara con el programa, puedo enseñarles mas cosas, el me vio, y me dijo, claro, eso es lo que necesitamos gente con ganas de enseñar…. y me la creí. Pero al trabajar los primeros días con mis grupos me dí cuenta, que no seria tan fácil como yo pensaba, por que además de haberme tocado materias que no conocía muy bien, el ambiente y condiciones de los grupos no eran exactamente lo que yo esperaba. Los problemas sociales existentes en el área en la que trabajo son muy extremos, y difíciles. Además de que en el turno de la tarde los alumnos son un poco más grandes de edad de lo normal en bachillerato.
Así después de un año en el que solamente asistía a trabajar se me presento la oportunidad de cambiarme al turno de la mañana y lo hice, y aquí, puedo decir que ahora si empecé a dar clases, en ese tiempo tome mi primer diplomado en docencia hace como ocho años, solo que para esas fechas me embarace, y me fue un poco difícil aprovechar ese diplomado por los achaques del mismo, sin embargo la experiencia fue enriquecedora, ya que por ejemplo de mi área fui la primera en tomar un curso de ese tipo; lo que hizo que yo tuviera un poco mas de herramientas en relación a mis compañeros y ahora si entendía el proceso de una clase, esa generación fue mi conejillo de indias ya que con ellos puse en práctica lo que aprendí en el diplomado.
Fue un poco difícil, en primer lugar por mi formación ya que soy administradora de empresas turísticas, después por la poca experiencia al manejar grupos y después las autoridades ya que como ellas no tomaron el diplomado no aceptaban ciertas actividades que llegue a desarrollar.
Con el paso de los años pienso que esta profesión es un 50% vocación y un 50% preparación muy necesaria por cierto, porque sí, existen muchos maestros que solo cumplen un 50%, ya sea en preparación o en vocación, pero les falta la otra mitad es por eso que yo quiero completar mi 100% .
El trabajar con jóvenes también es una experiencia grata y a veces difícil ya que en esta etapa de su vida encuentran en tremendos cambios y mis jóvenes en particular tienen muchos problemas, familiares, sociales y hasta culturales, por eso la labor es mas difícil y comprometedora por que te vuelves parte de sus vidas muchas veces, como confidente, sicólogo, sacerdote, cupido, mediador, y muchas veces al final de su bachillerato su amigo.
Durante estos casi diez años he tenido la oportunidad de asistir a diferentes cursos de actualización sin embargo desafortunadamente creo que no han sido impartidos correctamente o no se han manejado los temas adecuadamente, la experiencia mas enriquecedora de los últimos dos años fue un diplomado impartido por la universidad de Ciego de Ávila de Cuba.
Sin embargo todo esto, por momentos se ve ensombrecido por los cambios de planes y programas los tres últimos años ya que estos se han dado sin ton ni son y pareciera que sin dirección. Y a veces hay que aceptarlos auque no se este de acuerdo.
Pero seguimos tratando de encontrar la manera de facilitar nuestro trabajo.
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